sábado, 8 de agosto de 2009

Editorial - 29 de julio de 2009

espacios libres

de fumadores


Carta abierta al rector de la

Universidad Pontificia Bolivariana,

Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez


Ya era suficiente con la prohibición de fumar en los bares y discotecas; ya era suficiente con la prohibición de fumar en los centros comerciales; ya era suficiente con que la norma prohibiera el expendio de cigarrillos por unidad (menudiados); ya era suficiente con que se obligara a cambiar el nombre del torneo del Fútbol Profesional Colombiano; ya era suficiente con la campaña de desprestigio para con los fumadores, volviéndolos una especie de monstruos de ciencia ficción, haciendo que todos los miraran con ojos extrañados, casi con desprecio.

¡SEÑOR RECTOR, YA ERA SUFICIENTE CON TODO ESTO!

En la época de los derechos, se pelea por ellos acabando con todos los que ya existen y que estén en contra de lo que se quiere imponer. En la época de los derechos, matarse como a uno le dé la gana, ya no es una opción. Fui fumador por muchos años, y cualquiera que lo sea, aprende a respetar: nos retiramos, nos apartamos, salimos de los locales, incluso antes de que existiera la oscura resolución 1956 de 2008 (aunque los números podrían cambiarse de lugar perfectamente: resolución 2008 de 1956), para fumar afuera, al aire libre, donde no se estorbara, donde nadie mirara mal. Sin embargo, la resolución se impuso y se lograron, para sonrisa de muchos y alegría de otros, los famosos Espacios libres de humo de cigarrillo o en otras palabras: Los espacios libres de fumadores.

En la época de los derechos, resulta ahora que por medio de circular interna fechada a 23 de julio de 2009, y con asunto: “Espacios libres de humo”, se rompen, y tiran al traste, todos los derechos de los que quieren fumar y de los que quieren vender un cigarrillo. Está bien, apliquemos la norma y que no se venda al menudeo, pero, por favor, no se puede prohibir que no se venda “ningún tipo de cigarrillos, ni derivados del tabaco”.

Encuentro, en fin, varios puntos flacos en la circular rectoral:

1. Es evidente la contradicción: si son “Espacios libres de humo”, se debería prohibir por igual, tanto la venta, como el consumo de cigarrillo o de cualquier derivado del tabaco, dentro de las instalaciones de la Universidad. Quisiera ver, eso sí, cómo le prohibirán a cierto excelentísimo docente de cierta facultad, el que aromatice los corredores y los espacios abiertos con el siempre agradable aroma de la pipa (derivado, claro, del tabaco). Si esto va a pasar, y se prohibirá el consumo, pues, señor rector, háganoslo saber.

2. Reza la circular: “[Se] ha iniciado un programa para garantizar espacios libres de humo de cigarrillo y desestimular su consumo al interior de la Universidad” (cursiva y subraya extra texto). Señor rector, le recuerdo que todo lo prohibido sabe mejor, y, las estrategias para desestimular un hábito no son estrategias prohibitivas, no, éstas nunca funcionan; la prohibición sólo ha creado mafias y movimientos como aquel que escribió Sed realistas, pedid lo imposible de mayo del 68. Edúquenos, señor rector, esa es, en verdad, su función y la de la Universidad.

3. La circular rectoral dice la verdad cuando afirma que la Resolución 1956 de 2008 “establece claramente la prohibición de fumar en las instituciones de educación.” Sin embargo, hay varias cosas que deben resaltarse: primero, pareciera que la circular rectoral hubiese sido cortada en esta frase, o se hubiese escrito a la carrera pues, sonaría mejor y quedaría correctamente escrito, si en lugar de “instituciones de educación”, se hubiese escrito “instituciones educativas”. Yo me inclino a creer que fue cortada, lo que me lleva a lo segundo, la Resolución 1956 de 2008 sí dice, en su artículo 3, literal b, que se prohibirá fumar en: “las instituciones de educación”. ¡Sí señor rector, sí lo dice, pero lo que usted omitió (de buena fe, claro), es que la Resolución, por más que usted lo quiera, no termina ahí! El literal b, del artículo 3 de la Resolución 1956 de 2008 dice, completo, que se prohibirá fumar en: “Las instituciones de educación formal, en sus niveles de educación preescolar, básica y media y no formales que atiendan menores de edad.” (Cursivas y subraya extra texto). Permítame preguntarle señor rector: ¿es cierto que la primera frase del Ser y Naturaleza de la UPB, que está en la página de internet de la Universidad dice que: “La Universidad Pontificia Bolivariana es una institución de educación superior”? Si es así, la Universidad Pontificia Bolivariana, en su parte universitaria, no cabe dentro de lo especificado por el Ministerio de la Protección Social en su Resolución 1956 de 2008. Señor rector, lo apoyo al cien por ciento, si decide prohibir la venta y consumo de cigarrillo y cualquier derivado de éste dentro de los límites del Colegio de la UPB.

Señor rector, le pido respeto para con nosotros los estudiantes y, especialmente, para aquella comunidad, que pronto tendrá que ser tratada como minoría maltratada, que conforman los fumadores. Los argumentos que se esgrimen en la circular rectoral (o como sea que sea llamada ésta dentro de la estructura administrativa de la Universidad), fechada a 23 de julio de 2009, y que lleva su firma, son muy débiles y hacen que cualquiera crea que la circular fue hecha por cumplir, por salir del paso, o por alguna otra cosa. ¿Oscura? No sé, en serio que no quiero creer algo como eso.

Señor rector, le reitero que las medidas prohibitivas no son la solución; la Universidad debe hacer campañas para desalentar a los estudiantes a fumar y, por el contrario, a adquirir hábitos saludables, que es lo que ha venido haciendo hasta ahora, y que cuenta con todo mi apoyo (aunque eso no signifique mucho). La prohibición no educa ni impide que lo prohibido se haga, lo único que hace es crear canales para evitarla, para romper las cadenas que se crean con ella. Está bien, si ha de cumplir la ley, desmonte la publicidad alusiva a cigarrillos y prohíba la venta de aquellos al menudeo, pero, por favor, no limite las libertades de los individuos, no se entrometa en su esfera privada y personal, eso nunca crea nada bueno y eso sí está prohibido.



2 Comments:

Anónimo said...

Estoy de acuerdo.
Basta ya de "reglas" coercitivas al respecto, pues de una u otra forma estas acciones generan atmosfera de rechazo y de discriminación a quienes fumamos. (y eso que no sólo se vive en UPB...en todos lados ya)

Anónimo said...

Debe haber tolerancia y respeto de parte y parte, pero no medidas que restrinjan las libertades individuales de cada ciudadano... Debemos todos aprender a convivir, sin rechazar al que es distinto...

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