miércoles, 9 de septiembre de 2009
Editorial - 09 de septiembre de 2009
Hace ya muchos años, un grupo de jóvenes, entre los cuales se contaban futuros presidentes y laureados poetas, conformaron un grupo llamado los nuevos. Este grupo, intentó mantener una revista escrita y editada por ellos mismos, en una pequeña imprenta que consiguieron. Aunque el tiraje no era muy grande, y aunque el ímpetu de los escritores era mucho, la revista no duró sino cinco ediciones, tras lo cual murió como lo han hecho tantas iniciativas académicas, de opinión y literarias en este país del sagrado corazón.
Luego, el joven que era el encargado de empujar a los escritores para que no se pasaran del tiempo estipulado para la siguiente edición y que era el mismo que editaba la revista, iba a empezar a trabajar en El Espectador y luego en El Tiempo. Ese joven, al que muchos tildaron de desocupado y poco profesional, de inmaduro y charlatán, iba, luego de un paso corto por el palacio presidencial (por primera vez), a hacer la revista semanal más importante de nuestro medio: la revista Semana. Su nombre: Alberto Lleras Camargo.
Hace unos días, un gran amigo se ofreció a comenzar una nueva sección en esta revista en la cual iba a tratar temas puramente gastronómicos. El enfoque que le iba a dar al tema me gustó mucho, y luego de todas las discusiones de rigor, determinamos que la iba a comenzar.
El Hipopótamo, es una revista que está dirigida a todo aquel que quiera escribir sobre lo que quiera escribir, sobre cualquier tema. Sin embargo, las expresiones de desdén y ofensa, que se escapan de los labios y de los dedos de los más exigentes puristas del medio, han hecho que, incluso, en facebook, y ante un comentario de mi amigo, donde denotaba emoción por la próxima publicación de su artículo, se escribiera un comentario diciendo algo como esto: “esperando a que me publiquen mi primer artículo” escribió mi amigo, “¿y eso? ¿dónde?”, le respondió una compañera suya, a lo cual un tercero apuntó “en una disque revista” (así, con error ortográfico incluido).
Esta dizque revista ha crecido orgullosa, cuenta ahora con ocho ediciones y vienen muchas más. Tenemos columnistas comprometidos, un caricaturista propio y un equipo de trabajo muy bueno, el cual no duda en invertir noches enteras por el futuro de este proyecto. Sí, no somos la revista Semana y, créanmelo, ¡no lo queremos ser!
Estamos orgullosos de ser una revista independiente, que mueve su plataforma base por internet, vía e-mail, contando con las bases de datos del equipo de trabajo y con las de todos aquellos que quieran ayudar. Estamos orgullosos de contar con columnistas que apenas están empezando, y que generan opinión entre sus lectores; columnistas que, lo he oído, ya son citados para argumentar discusiones. Estamos muy tranquilos de trabajar así. No somos una dizque revista, somos El Hipopótamo, somos Pepe y Juan y Guillermo y Camilo y Daniel y Lina y Laura y Jessica y Santiago y Andrés y Diego y Carlos y todos los demás que quieran escribir, porque aquí, en este cuero duro del hipopótamo, y a diferencia de lo que pasa en Semana, ¡sí decimos lo que queremos porque no tenemos a nadie que nos diga lo que tenemos que decir!
El Hipopótamo ha crecido a pasos agigantados, igual que lo han hecho las nuevas plataformas periodísticas basadas en el mundo de la red. Los blogs, las redes sociales, las páginas wiki, lugares donde se puede expresar libremente el pensamiento, lugares donde la censura no puede llegar. No somos una dizque revista, somos una nueva forma de expresión. No se nos puede encasillar en un formato determinado, podemos ser una revista que se cree periódico o un blog que amaneció con ganas de comportarse como revista. Estamos creciendo, precisamente, porque somos más los que no nos publican y somos, en muchos casos, mejores que los que sí escriben su nombre en las páginas de un periódico nacional, de una revista de opinión. Somos, en fin, opinión pura, no disfrazada, no limitada, no comprada, no importada, no ideologizada, no martirizada.
Alberto Lleras fue director de El Tiempo y Presidente de Colombia en dos oportunidades, fue el máximo líder del Partido Liberal de Colombia, y, junto a Laureano Gómez – conservador –, comenzó una nueva era colombiana en 1958.
No falta mucho, lo sé, para que los columnistas de los nuevos medios periodísticos, basados o soportados en el internet, estén dirigiendo este país, o bien, dirigiendo las salas de redacción que menos duermen, las de los diarios y revistas más importantes, manteniendo siempre el recuerdo de aquellas noches en vela mientras intentaban terminar una dizque revista, un dizque blog, que se hacía por el único motivo de que se quería hacer. Cuando esto ocurra, no será un solo hipopótamo caminando por la web, intentando generar opinión desde lugares distintos, desde más abajo, desde allí donde todavía se puede ver con claridad a lo más alto e interpretar lo que pasa realmente, no, habrá todo un zoológico de dizque revistas, publicando lo que la gente piensa, lo que los estudiantes piensan, lo que los poetas piensan, lo que las mamás piensan. Un zoológico que tendrá como armas una programación en ceros y unos, como bandera un archivo en PDF, un blog o un host, y como territorio, el mundo entero.
A todos aquellos que quieran participar de este proyecto, bienvenidos.
Publicado por Pipe Burgos en 13:14 1 comentarios

