jueves, 6 de agosto de 2009

Editorial 05 de agosto de 2009

El adiós de Venezuela a la libertad económica

Juan David García Ramírez

Facultad de Ciencias Políticas

Universidad Pontificia Bolivariana


Venezuela es el caso latinoamericano más patente y visible de la vulneración a la libertad económica y, por consiguiente, de desconocimiento de las libertades políticas y civiles de los ciudadanos. Es más: es uno de los países del mundo que más rápidamente están destruyendo la libertad económica. El gobierno del presidente Hugo Chávez, ha hecho un rápido tránsito desde un régimen de democracia liberal –que no plena o perfecta- y pluralismo político (gracias al cual consiguió la victoria en las elecciones de 1.999), hacia la construcción de un régimen autoritario, de centralización del poder político y práctica desaparición del Estado de Derecho, que el estudioso de la democracia y sus circunstancias, el austriaco Andreas Schedler, denominaría “democracia iliberal” o “autoritarismo electoral”, al describir el fenómeno de las frágiles democracias que caracterizan al mundo en desarrollo; idea que comparte y profundiza el norteamericano Fareed Zakaria, en El futuro de la libertad. Sostiene Schedler, que “los autoritarismos electorales no son democracias, aunque permitan el juego multipartidista en elecciones regulares para la designación de los cargos ejecutivos y legislativos. Quebrantan los principios de libertad y transparencia, al convertir las elecciones en instrumentos para el régimen autoritario, en lugar de instrumentos para la democracia. Debido a su extraña mezcla de instituciones democráticas con prácticas autoritarias, estos regímenes no calzan en las categorías tradicionales utilizadas en política comparada. La noción de autoritarismo electoral toma en serio tanto la cualidad autoritaria de esos regímenes, como los procedimientos electorales que ponen en práctica. Sirve, de esa manera, para distinguirlos de las democracias electorales (que, sin llegar a ser plenas democracias liberales, celebran elecciones libres y justas) y de las autocracias cerradas (que reniegan de los mecanismos electorales para la designación de los gobernantes)[1].


Durante los últimos años, el gobierno de Chávez ha impulsado diversas reformas económicas típicas del populismo económico[2], inscritas en el marco de su “Revolución Bolivariana”, o en su proyecto de “Socialismo del siglo XXI”, que atentan contra el libre mercado y la propiedad privada, hallando justificación en su aparente interés por defender a los menos favorecidos y excluidos de la sociedad venezolana, a partir de la persecución contra la clase media y el sector empresarial del país (a quienes llama “oligarcas”). Al día de hoy, el resultado de sus revolucionarias medidas económicas es desastroso y, contrario a lo que Chávez y su equipo de gobierno afirman con vehemencia, Venezuela está distanciándose frenéticamente de la meta que toda sociedad moderna persigue, al menos en el ámbito económico: la prosperidad económica y el bienestar de todos los individuos; al mismo tiempo que la violencia generalizada y la incompetencia del gobierno central para resolver los problemas más urgentes, conducen al país a una condición nada deseable de Estado fallido. El altísimo desempleo, la inflación que supera el 30%, el desmantelamiento de la economía productiva y los atentados cotidianos contra el derecho de propiedad, junto con el índice de criminalidad más alto en la historia contemporánea del país, están convirtiendo a Venezuela en un país inviable e inhabitable, en donde la prosperidad o la voluntad de emprender son comportamientos delictuosos.



En el Índice de Libertad Económica 2008, Venezuela se sitúa en una deplorable posición: Ocupa el puesto 148 entre 157 países incluidos en el estudio, es decir, se encuentra entre las diez economías más reprimidas del planeta, compartiendo este mal indicador con estados como Zimbabwe. Por si fuera poco, el Índice de Percepción de la Corrupción 2008, que forma parte de un informe realizado por Transparencia Internacional, sitúa a Venezuela en el lugar 158, entre 180 países que se incluyen en el estudio. Los datos revelados en estos informes, parecen establecer una clara relación entre la libertad económica y la transparencia de los órganos del poder público, de la siguiente forma: a mayor libertad económica, mayor transparencia o menor corrupción del gobierno. A menor libertad económica, menor transparencia o mayor corrupción del gobierno. El ejemplo que ofrece Venezuela, nos hace concluir que el fracaso económico es una consecuencia predecible de la represión económica y del intervencionismo estatal, que degenera todas las veces en una tiranía de las buenas intenciones.



[1] Schedler, Andreas (editor). Electoral Authoritarianism: The Dynamics of Unfree Competition. Londres y Colorado: Lynne Rienner Publishers, 2006.

[2]Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, en su más reciente libro, “La era de las turbulencias: Aventuras en un nuevo mundo”, explica que “el populismo económico se imagina un mundo más sencillo, en el que un marco conceptual se antoja una distracción de la necesidad evidente y acuciante. Sus principios son simples. Si existe paro, el gobierno debería contratar a los desempleados. Si el dinero escasea y en consecuencia los tipos de interés son altos, el gobierno debería asignar un tope a los tipos o imprimir más dinero. Si los bienes importados amenazan al empleo, se acaba con las importaciones. Lastrado por su carencia de concreciones de política económica significativas, el populismo, para atraerse fieles, debe arrogarse una justificación moral. En consecuencia, los dirigentes populistas deben ser carismáticos y lucir un aura de saber lo que hacen, incluso una competencia autoritaria. Muchos, quizás la mayoría de esos líderes, han salido del ejército. En la práctica, no defienden la superioridad conceptual del populismo sobre los mercados libres. No adoptan el formalismo intelectual de Marx. Su mensaje económico es simple retórica aderezada con palabras como ‘explotación’, ‘justicia’ y ‘reforma agraria’, no ‘PIB’ o ‘productividad’.”

1 Comment:

Pipe Burgos said...

Los invitamos a todos a que comenten sobre el artículo, o sobre El Hipopótamo en general...

Muchas gracias a todos,

Grupo de redacción
El Hipopótamo

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