viernes, 25 de septiembre de 2009
Publicado por Pipe Burgos en 3:27 0 comentarios
En la mesa
Un horno, un fogón de leña... Il Forno
Los orígenes de la pasta históricamente no han podido ser definidos. Historiadores nos han dicho que fue introducida por Marco Polo en uno de sus viajes a la China. Otros argumentan que se debe a una antigua leyenda romana que reza que es fruto de una pela entre Vulcano, el dios del fuego, y Ceres, la diosa de la vegetación y de los granos.
De acuerdo con la historia Vulcano enfureció tanto que arrancó los granos de trigo de la tierra y los aplasto con su enorme masa de hierro. La harina que obtuvo la introdujo por la boca del Vesubio entre las llamas y vapores, luego roció con jugo de aceitunas y se comió su resultado, un plato de pastas.
Inclusive hay otros que rescatan el amor del reconocido filósofo Cicerón por las pastas, no sobra aclarar que estamos ubicados en el siglo III A.C. De cualquier forma y sea cuál sea el verdadero origen de las pastas, es innegable que esa convergencia de culturas, de texturas y de sabores, son quizás el ícono gastronómico mas reconocido mundialmente.
Con siete locales en diferentes lugares de Medellín y con presencia en Cali y Pereira el restaurante Il Forno cuya especialidad es la pasta, la parrilla y las ensaladas, es el lugar escogido para esta ocasión.
De nuevo mi esposa y yo tuvimos la oportunidad de visitar el sitio, pero en esta ocasión “matamos dos pájaros de un solo tiro!” por que aprovechamos para celebrar el aniversario de una amiga en común y obviamente tuve la oportunidad de repasar un poco la carta para hacerles unas cuantas sugerencias acompañadas de muy buenos comentarios.
Me siento en la obligación de confesar que escogí el lugar por varios motivos, entre los cuales obviamente se encuentran el precio, la calidad y el servicio. También me siento en la obligación de reconocer que el sitio me gusta, y me gusta mucho por que siempre me recuerda la primera vez que visité un Il Forno. Para esa época sus únicas sedes eran aquella ubicada en la transversal superior de El Poblado y otra más en Envigado. Eso hace mas de cinco años ya, y en este tiempo han abierto otros cinco locales más, es decir que en promedio abren un nuevo local cada año.
El éxito de esta cadena de restaurantes puede atribuirse a su gran variedad y a su relativamente fácil acceso. Es claro que en una sociedad a la que muchas veces le es imposible tener un bocado de comida, no podemos desconocer que platos desde nueve mil pesos permiten un acceso a una gran parte de la población local.
La variedad se complementa con otro tipo de platos, cómo los sánduches, carnes, ensaladas, y en definitiva una exquisita y sorprendente variedad de postres. Aunque en forma de sugerencia para el restaurante, podrían incluir también en su carta los arroces tipo risotto o sopas un poco más italianas, no obstante la variedad es de por sí impresionante.
Nuevamente el factor precio sale a flote para comentar la proporción entre la cantidad y el precio y es aquí donde más me sorprende. Las porciones son abundantes, tan abundantes que casi limitan con la exageración.
El “Combinado César” una combinación cómo su nombre lo dice, de ensalada césar y dos carnes, es un plato que merece ser degustado. Sugerencia para las carnes: camarones en salsa primavera (albahaca, mozzarella y tomate) y chuleta en salsa BBQ. Los sánduches, y entre ellos el Arzobispal, son sencillamente una exquisitez al paladar. Su combinación de lechugas con solomito y una deliciosa salsa blanca es sublime, y nuevamente sus porciones son tan abundantes que fácilmente pueden saciar a dos comensales.
A raíz de la abundancia en los platos y su irrisorio precio, me surgió una pregunta que hasta hoy no he podido figurar por mi propia cuenta y es ¿Cómo un restaurante con esa estructura de precios puede mantenerse con porciones tan abundantes?; de nuevo, no se cuál sea la respuesta, lo único que certeramente puedo afirmar es que no es con el típico medio de ofrecer productos de “medio-pelo” en definitiva la calidad de los productos de Il Forno es bastante buena y sus verduras son frescas.
De los postres sólo puedo limitarme a decir que: Lo siento por los diabéticos! Sus postres son indescriptibles en especial por que combinan elementos criollos para su elaboración. El Tiramisú que en este sitio se ofrece es suave al paladar, al punto tal que se deshace en la boca y sobre todo su nivel de azúcar muestra que el equilibrio es apropiado.
Il Forno presenta una característica arquitectónica en todas sus sedes. Inspirado en las antiguas casonas napolitanas y en los colores típicos de la región de la Toscana italiana (de allí su logo), su ambiente es acogedor, cálido, placentero, estético. Un sitio propicio para una noche de conquista, para una reunión casual, para un reencuentro de amigos, para romper la cotidianidad y la monotonía.
El servicio que allí se presta es igualmente acogedor como su ambiente. Es impactante ser recibido con frases cálidas (decir frases cálidas no es sinónimo de ser aduladores) y con una sonrisa en los labios. La entrega de quienes allí trabajan hace de este sitio y de todo lo anteriormente mencionado un punto de convergencia dónde es poco probable tener malas experiencias.
A manera de conclusión: sus precios son más que apropiados pues el plato más costoso es $16.900. Su relación con la abundancia es incoherente, las porciones sobrepasan lo justo (punto MUY a favor). El servicio es simplemente impecable. Su ambiente es emotivo y propicio para muchas ocasiones. En definitiva un sitio para visitar por excelencia.
En nuestra próxima ocasión les hablaré del mejor pato que me he comido en Colombia, en un restaurante que trae a Medellín un pedazo de la antigua Siam.
อร่อยดี (Buen Apetito)!
Juan Elkin Ruiz CorreaPublicado por Pipe Burgos en 3:25 0 comentarios

