miércoles, 12 de agosto de 2009

Editorial - 12 de agosto de 2009

hace diez años

mataron el humor


Homenaje a Jaime Garzón,

a los 10 años de su horroroso asesinato


El 11 de agosto de 1813, Juan del Corral declara que Antioquia es un Estado independiente de la corona española; en 1959 y 1967 nacen Gustavo Cerati y Enrique Bunbury respectivamente. El 12 de agosto de 1821 se funda la UBA - Universidad de Buenos Aires -; en 1900 deja de jugar ajedrez uno de los más grandes: Wilhelm Steinitz; en 1911 nace Cantinflas; en 1953 se lanza la primera bomba H por parte de la URSS; en 1985 se funda Teleantioquia, el primer canal de televisión pública de Colombia; en 1988 sale a los cines del mundo La última tentación de Cristo, mostrando que de todo se puede hablar; en 1999 la Asamblea General de la ONU declara a este día como El día internacional de la Juventud. El 13 de agosto de 1961 comienza la construcción del muro de Berlín; y, en 1999 es asesinado, cobardemente, por sicarios motorizados y, curiosamente a solo tres días de haber cumplido 39 años de edad, uno de los más grandes humoristas y críticos políticos de Colombia… Jaime Eduardo Garzón Forero o Émerson de Francisco o Néstor Elí o Inti de la Hoz o el compañero Lenin o Godofredo Cínico Caspa o Heriberto de la Calle.

Mi comentario de hoy iba a ser, claro, sobre la importancia de El día internacional de la Juventud, sin embargo, mi corazón, mi alma o mi cerebro, me exigieron escribir sobre este hombre y sobre la libertad de expresión y de prensa que él representa. Abogado de la UNAL; militante, brevemente, de una célula urbana del ELN, donde, por malo para la guerra, lo único que le pusieron a hacer fue a cuidar una plata y a sacarla a asoliar para que no la dañara la humedad; alcalde menor de Bogotá y humorista de profesión. Criticó a todo el que se podía criticar, con un humor fino, agradable y muy punzante; los políticos del país lo ignoraban o lo odiaban. Garzón le hubiera dicho a Echandía, que el poder era para cagarse de la risa con él.

La libertad de expresión, causa sine qua non existe la libertad de prensa, se ha ganado a pulso de las manos del poder. Todos los Estados que han conocido un gobierno autoritario y dictatorial ya sea civil o militar, han sufrido de la espantosa condena de tenerse que ver privados de la libertad de expresión, para mí, uno de los máximos logros de la humanidad. Medidas como las tomadas por el régimen Nazi para controlar toda la propaganda y la publicidad que se hacía en Alemania, los miedosos castigos a los que opinaran distinto propinados por Mussolini en Italia, la dictadura militar en Argentina, Pinochet en Chile o Putin en Rusia, o el cierre de 240 emisoras y 45 canales de televisión regionales porque sencillamente no se piensa como el que manda, son muestras de los horrores a los que se tienen que ver sometidos todos aquellos que no disfrutan de la libertad de expresión.

Sin embargo, y hay que hacer la aclaración, libertad de expresión no es decir lo que se quiera y libertad de prensa no es publicar cualquier cosa. No. Para ambas hay que tener respeto, decoro, un alto grado de dignidad que enaltezca al que habla por sobre aquel de quien habla, y, por sobre todo, hay que garantizar, para poder ejercer nuestro derecho – inviolable – de expresarnos, los derechos de las demás personas. JAMÁS se podrá hablar para desprestigiar por desprestigiar, jamás una palabra puede ser pronunciada para acabar con una dignidad, para arrastrar por el suelo la vida y honra de un ser humano. NUNCA un artículo podrá ser publicado que rompa con los más mínimos niveles de respeto por la intimidad del otro, nunca una foto, nunca un video sin autorización. ¡La vida privada es de cada uno, nadie, nunca, por ningún motivo, tiene derecho a meterse en ella sin pedir permiso!

La libertad no puede degenerar en libertinaje, aquellos que lo hacen, aquellos que usan los medios de comunicación, o se escudan tras el manto de una supuesta libertad de expresión usada para destruir – que no existe cuando es para este fin –, no pueden tener el privilegio de llamarse comunicadores. Las libertades necesariamente existen con responsabilidad, el ejercicio de cualquier libertad trae atada a ella la obligación de responder por toda consecuencia que se genere. Claro que se puede ironizar, el cinismo es excelente cuando se usa bien. Claro que se puede criticar, para eso, entre otras cosas, nació el periodismo de opinión. Claro que se puede decir lo que no nos gusta y aclarar, ante todo el mundo, cuando una cosa está mal en opinión nuestra y, y esto es tal vez lo más importante, claro que hay que sostener todo esto con pruebas que sustenten lo que nuestros escritos, fotos o videos están presentando ante la opinión pública. Nada se puede decir que no contenga verdad, nada se puede escribir o hablar sin que existan las pruebas que en realidad garanticen que lo que se está diciendo o mostrando es cierto. Pero todo tiene que ir enmarcado en el más absoluto de los respetos. Sí tenemos derecho a publicar, a decir lo que queramos decir, a mostrar las fotos que tenemos en nuestro poder, a contar historias, a inventar, a soñar, pero tenemos que entender que los demás también tienen derechos, derechos que sobrepasan el derecho a la libertad de expresión y de prensa, todos los seres humanos tenemos derecho a la intimidad, a la honra, al buen nombre y a vivir en paz.

Garzón supo combinar todo lo anterior: fue un gran comunicador que supo cómo criticar los excesos o defectos del gobierno de turno, pero que también supo trabajar en la Casa de Nariño cuando lo tuvo que hacer. Garzón se gozó a todo el mundo, los volvió ropa de trabajo, pero lo hizo respetando a los demás, lo hizo diciendo lo que había que decir y diciéndolo bien. Garzón fue el mejor porque utilizó sus derechos sin dañar y sin violar los de los demás. Tenemos que aprender a convivir con esto, a respetar – de un lado y del otro, claro – para que no se vuelvan a asesinar a nuestros mejores hombres. Tenemos que aprender a tolerar para que los disparos no vuelvan a enceguecer la vida de más humoristas y comunicadores. Tenemos que aprender a usar nuestros derechos y a cumplir con nuestros deberes para que nadie más tenga que despedirse como lo hizo César Augusto Londoño el día que mataron a Garzón: “Hasta aquí los deportes, país de mierda”



1 Comment:

Pipe Burgos said...

Este articulo puede ser visto, también, en la publicación que de el hizo nuestra web amiga www.kavilando.org en el siguiente link: http://kavilando.org/index.php?option=com_content&task=view&id=271&Itemid=1

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